En los programas de gobierno de los mandatarios electos en alcaldías y gobernaciones, siempre están o estarán los temas y problemas relacionados con la calidad educativa, porque, además, en Colombia, la calidad educativa es un derecho fundamental de infantes y adolescentes y el Estado debe responder haciéndola aceptable.
No es fácil definir la
calidad educativa aceptable y necesaria, porque son abundantes los indicadores
que hacen posible su evaluación. Se puede intervenir sobre más de siete factores asociados al logro de
la calidad educativa, entre ellos, los relacionados con la reprobación escolar
determinada por los docentes en cuanto al desempeño académico de los
estudiantes en el aula; los resultados de las pruebas estandarizada Saber que
realiza el Icfes; el nivel educativo alcanzado por los docentes a través de la
acreditación de títulos de pregrado y posgrado; la conectividad en los procesos
de enseñanza y aprendizaje mediante el acceso a las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TIC); la calidad del desempeño institucional de
cada
Otro factor asociado a la
calidad educativa, suficientemente reconocido como esencial para el logro de la
calidad de los aprendizajes, es el del nivel educativo alcanzado por los
docentes, mediante la acreditación
títulos pedagógicos de pregrado y posgrado.
Se hace evaluación del
desempeño de los docentes y se dispone de datos cuantitativos para saber sobre
la calidad de los docentes.
El argentino Juan Carlos
Tedesco (2010) sostiene que “la calidad de la educación la definen los maestros
y los profesores, ningún país ofrece mejor educación o educación de mayor
calidad más allá de la calidad de sus maestros”. Porque del docente depende la
calidad de lo que aprenden los estudiantes, a través del desarrollo curricular
pertinente.
Opciones para lograr más
calidad
Desde luego que hay suficientes estudios sobre
los factores asociados a la calidad educativa, pero recurro a uno reciente de
septiembre 29 de 2023, sobre “Brechas de calidad en la educación: un análisis a
nivel nacional y territorial. Medición a través de las pruebas Saber 11”,
publicado en la revista Economía Colombiana de la Contraloría General de la
República. Es la visión de los economistas.
Este tema de las brechas,
entendidas como las distancias y desigualdades entre los resultados de las
pruebas Saber, que permiten, por lo menos cuantitativamente, establecer que hay
brechas de género; también entre planteles educativos de zonas rurales con
relación a los urbanos; entre los planteles estatales y los privados; brechas
digitales porque no todos tiene acceso a los computadores conectados a
internet; brechas en la disponibilidad de recursos financieros para inversión
en calidad.
“Finalmente, este estudio
sectorial concluye que las brechas en la calidad educativa no solo persisten,
sino que también se han ampliado con el tiempo. Esto es ilustrado por el hecho
de que la brecha calculada entre los puntajes más altos y bajos entre regiones
era de 1.11 en 2015, aumentando a 1.13 en 2022”.
El Icfes ya ha divulgado
los resultados individuales de las pruebas Saber 11, correspondientes al año
2023, no ha publicado los datos institucionales de cada
plantel educativo, tampoco la clasificación de los planteles que hace sobre las cinco categorías que van
de la muy superior a la más baja, la categoría D.
Pero están los datos del
año 2022 para los 46 municipios no certificados del Tolima (No incluye Ibagué).
Según la clasificación,
cerca de la mitad de los planteles educativos que gradúan bachilleres en estos
municipios (el 46%), se calificaron en la categoría D, que incluye aquellos ubicados en la categoría del más
bajo desempeño de sus estudiantes en estas pruebas, “tienen más del 80% de sus
estudiantes en el 33% inferior, en al menos una de las cinco pruebas. Los
establecimientos D tienen menos del 40% de sus estudiantes en el 33% superior,
en al menos una de las cinco pruebas”, incluyendo planteles oficiales y
privados.
La magnitud del problema
es tal que de 250 planteles educativos oficiales y privados de los 46
municipios no certificados (sin Ibagué), 114 fueron clasificados en la
categoría D ( el 46%) y de ellos , la mitad son oficiales (105) y 89 los
privados.
La situación crítica,
desde luego se ubica en los pocos planteles educativos ubicados en las zonas
rurales que gradúan bachilleres; son 78 sobre el total general de 105 y
equivalen al 63% en esta categoría.